Cobertura | Star Wars Run 2015 CDMX

En el mes de agosto se convocó a los corredores y a los fans de Star Wars a un magno evento que uniría estas grandes pasiones -ambas muy de moda por cierto- en un solo lugar: Star Wars Run 2015 en la Ciudad de México. Un épico medio-maratón ambientado en el universo de esta memorable saga. Dos horas bastaron para agotar los boletos, la misma historia que con el próximo episodio a estrenarse, me di cuenta de que hay mucha gente correlona en este pueblo, uno no puede perderse esos eventos, tuve que también subirme al crucero espacial del mame.

Era la madrugada del 15 de noviembre del año en curso y la vista de  Paseo de la Reforma era impresionante, parecían miles de personas -quince mil más o menos-. Pensé que era mi imaginación y que aún no se había disipado el sueño y el sopor de levantarme a horas tan inadecuadas en día de asueto.

¿En verdad la gente paga por esto?

¿En serio hay gente que hace esto por puro gusto?

Esas fueron las primeras preguntas que saltaron al ver la línea de salida, llena de corredores o más bien de rebeldes y  de partidarios del imperio galáctico, que fue la forma en la que se hizo el registro. La fauna warsie se hizo presente tanto en la pista como en el público, familias enteras, grupos de amigos, corredores solitarios, todos estuvieron ahí para comulgar con La Fuerza.

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Llegó la hora, comenzaríamos la estampida de fanáticos en cualquier momento, la tensión se hizo terrible hasta que por fin cedió: dos pilares de fuego y un silbatazo marcaron el inicio -un tanto decepcionante, yo que esperaba ver a Jabba escupirle a la campana como en las carreras de pods de Episodio I– y no me quedó más que encomendarme a La Fuerza y esperar resistir los 21 km.

No sé cuán cómodos se sentían los niños disfrazados de wookiee corriendo al lado de sus papás, no sé si  esos abnegados hijos tienen firmes convicciones en La Fuerza o solamente complacen a sus padres de algún modo, no sé cómo varios Darth Vaders, ewoks y stormtroopers aguantaron estoicamente la carrera como si solamente se estuviesen paseando por los pasillo de una convención, el tremendo cansancio distorsionaba mi realidad -no llevaba ni 3 kilómetros-, no sabía si estaba corriendo entre los verdaderos personajes o todo era producto de la prolongada congelación en carbonita.

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Cada quién corría a su ritmo y para distraerme del tormento me puse a observar la variopinta escena, fui rebasado por todo tipo de criaturas y no precisamente todas ellas provenientes de una galaxia muy lejana, sino de terrícolas comunes. La mayoría portaba las playeras que se entregaron un par de días antes -evento que los comerciantes aprovecharon para hacerse de un Buen Fin :), ya que vendían hasta lo que no imaginan-, prendas conmemorativas que indicaban el bando al que pertenecías -rebeldes o imperio-, aunque se veía que había otros que de plano solamente corren por costumbre, que corren en cualquier carrera sin importar el concepto, el organizador o la causa… Divagar en esos detalles me permitió avanzar unos kilómetros más sin reparar en el agotamiento, sin darme cuenta ya estaba por la mitad, sin embargo, un inesperado tumulto me hizo volver en mí. Al pasar cerca del km 15, había un caído, lamentablemente la carrera cobró tributo.

El siguiente párrafo está escrito con sumo respeto, no quisiera que se tomara como un chiste
no es mi intención meterme con material sensible.

Es triste que mueras a manos de lo que amas; a él seguramente le gustaba correr, porque seguramente amaba Star Wars y porque se supone que correr es saludable –a este paso y a estas alturas de la carrera  jamás me había sentido tan cerca del desfallecimiento-, pero el resultado fue otro, hubo un colapso en su corazón, la ayuda médica tardó demasiado y nada se pudo hacer, La Fuerza no estuvo con él ese día. Más triste aún, que no se haya pronunciado una declaratoria oficial y que la empresa se valga del silencio para tapar su ineptitud. Aquí el cadáver, carroñeros.

Después de lo que parecieron 4 horas, se vislumbró la meta, mi corazón estaba a punto de mandarme a la mierda, mi cuerpo se mantenía en movimiento gracias a una inercia propia de un droide y al cruzar el umbral mis piernas colapsaron, vomité y lo único que podía articular era un lenguaje similar al de Jar-Jar Bings -misa desmaya, misa sed, misa-lchicha-, volví a preguntarme ¿Cómo es que hay gente a la que le gusta tanto hacer esto?

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Conforme terminaban los corredores se entregaron las medallas, la insignia representaba tu bando de adscripción y para ese momento Paseo de la Reforma me parecía una sucursal de Coruscant, con sus edificios altos y su hiperpoblación. Para cuando recobré plena consciencia, ya estaba lejos de esas vaporosas imágenes, el piso de la habitación estaba lleno de botellas de bebidas para deportistas, frutas y restos de al menos 5 órdenes de tacos al pastor, la mitad de este texto ya estaba escrito por cierto. Que hubo concurso de cosplay, no lo recuerdo, que hicieron una representación de Las Guerras Clones, ni me fijé, hubiese necesitado a muchos agentes para un trabajo de ese tamaño.

Fotografías cortesía de Carlos Octavio Sánchez (KZO)

Rwddael

http://rwddael.blogspot.mx/

De día comunicólogo, docente, director creativo. De noche estrella de rock. Jugador desde los 8 bits. Explorador de las fronteras cada vez más lejanas de los juegos y su incidencia en la cultura popular. Chrono Trigger, Metroid, Zelda, Star Fox, Halo, AC, Lost Odyssey.