Cobertura | Festival de los Espíritus del Bosque

Cobertura | Festival de los Espíritus del Bosque

Entras al bosque al atardecer, los japoneses llaman a la luz que se filtra entre las hojas komorebi, nunca te había parecido tan bello, es la hora en que los kodamas y demás espíritus del bosque hacen su aparición.

El festival de los Espíritus del Bosque ¿No es un nombre alucinante -súper chingón-? Y más si trae puesto un letrero que dice Ghibli. Estas dos referencias fueron suficientes para que cerca de 39 mil personas se vieran interesados en este evento que se realizó en el Salón Ferrocarrilero de la CDMX el 28 y 29 de mayo de 2016. Este festival fue obra del grupo Cápsula de Imaginarios, quienes se dedican a la organización de eventos temáticos y buscan fomentar la creatividad a través de espacios de inclusión.

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La temática central de este festival fue Estudios Ghibli, y dentro del programa de actividades se encontraban: el comercio de artilugios, productos oficiales y artesanales de estos estudios, área de alimentos japoneses, juegos temáticos tipo kermese, cosplay, exposición de trabajos artísticos afines, rifas y proyecciones de películas. La entrada era libre, sin embargo, las proyecciones tendrían costo.

tumblr_nt1v7fKQ1X1rwxa2fo1_1280Una fila tan larga siempre es descorazonadora.

No sé si los que asistimos nos hicimos muchas expectativas -muchísimas- con el festival de los espíritus del bosque, no sé si no leímos del todo la información, no sé en todo caso cómo creímos por un momento que nos íbamos a topar con un evento oficial. ¿Los organizadores esperaban tantísima gente? No sabemos, pero se vieron obligados a vender un flash pass de 50 pesos para que cualquiera con esa cantidad se salvase de más de dos horas de fila bajo el sol achicharrante de primavera. No solo la fila era larga sino tensa, los maestros apostados cerca del monumento a la Revolución y la presencia de cerdos represores en uniforme azul no hacían sentir segura ni holgada la espera.

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Festival de los Espíritus del Bosque

Y al cruzar las puertas, el sentimiento generalizado de los asistentes fue la decepción. Este festival fue más bien culto al consumo, parecía que lo único que podías hacer era comprar, ver una de tus películas favoritas en gran formato y, pues bueno, nada más. La escala fue inversamente proporcional a nuestras ilusiones. Dentro de los comentarios de los asistentes se mantenía la tónica de que no era más que un bazar de productos frikis e importados a precios muy elevados -es sencillo conseguirlos más baratos en otros puntos o por internet-. También extrañaron la falta de contenidos realmente relacionados con el estudio, algo oficial, objetos o reliquias, una ponencia de algún miembro, la exposición de algo original y no solo fan art, información de la trayectoria de Ghibli presentada de alguna forma creativa, en fin, muchas opciones para complacer a los fans.

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Festival de los Espíritus del Bosque

La proxemia era inevitable, así se sentía en general.

Quizá la decepción de este evento se debió a la descomunal asistencia, al punto que el personal ya no sabía cómo mantener el orden y la fluidez, pese a que el evento estaba planeado hasta las 6:30 de la tarde, los organizadores cerraron el acceso desde las 2 pm. Quizá se debió a que no se logró plasmar la esencia mágica y maravillosa de Ghibli en el evento, en este caso, falló la experiencia porque nadie se sintió realmente envuelto en el fantástico mundo de Miyazaki. El problema es que ahora todos piensan que los organizadores se valieron de la reputación y el buen nombre de Ghibli para timar a los asistentes, “El festival de los Espíritus Timadores” le llamaron. Incluso los vendedores que no se dieron abasto, tuvieron que dar tarjetas y publicar en el muro del evento dónde podrían encontrarlos después.

Ya se vio cuánta convocatoria tiene Ghibli, cuantas personas están dispuestas a visitar un evento de este tipo y lo más importante: las altas expectativas que genera el nombre “Festival de los Espíritus del Bosque”. Quizá se le deba presentar una experiencia mágica a los asistentes, más allá de los artículos y los peluches de Totoro, debería usarse ese imaginario mundo lleno de creatividad y enfocarse en hacernos sentir como Chihiro cuando se interna en el túnel, como Ashitaka cuando emprende su heroica búsqueda, como Arrietty cuando va a buscar azúcar con su papá. Al final, la experiencia lo es todo, y si de algo nos ha dado cátedra Ghibli, es de experiencias maravillosas.

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